jueves, 26 de julio de 2012

¿Cómo esta la familia?

 La familia esta bien Gabito, Jaime aprieta la voz, y las lagrimas se le escapan junto con la tristeza, a él le ha tocado colorear la demencia senil del hermano 3 años mayor.
Gabo piensa que Jaime le da forma, le gusta hablar con él porque no le recuerda a nada. Le remueve un pasado sin momentos.

El fundó Macondo, es José Arcadio Buen Día, y nunca se sintió tan solo como ahora, que no hay mas historias donde esconderse, y que lo encara con la realidad de un libro llamado "Cien años de soledad" que cuenta las locura de un Gabriel García Márquez que nunca existió, y que lo obliga a repasar y acariciar las páginas que él se sabe de memoria.

viernes, 29 de junio de 2012

En la ciudad de la furia

¿Por qué eres diferente, Moca, cuando lo único que queremos es que seas igual? ¿Por qué no puedes estudiar? ¿ Por qué no puedes conservar un empleo? ¿Por qué no hay quien te ame?, es lo que sonaba en su cabeza, preguntas hechas todos los días por su padre, preguntas que chocan entre sí, que aturden y duelen más que los golpes, las patadas y los piquetes que lo tienen tirado en el piso rodeado de tanta gente que descarga su odio en él.
La música ya no se escuchaba en sus oídos, hacia rato que los audífonos salieron huyendo al suelo, pero no eran necesarios, la canción se repetía una y otra vez en su mente, "me dejaras dormir al amanecer entre tus piernas, entre tus piernas".
Tocar el tatuaje del corazón alado, sellado en su pecho era como impregnar sus dedos del fuego y el olor de Mariana, y la pensó... lo único importante en su vida, dejo el cuerpo cada vez más insensible y voló a sus brazos, se acurruco en su mirada, aspiro el perfume de su cuello, se hundió en ella y decidió morir entre sus piernas. Porque sabía que se estaba muriendo...
Compraron dos boletos de camión con destino Durango-Monterrey aparentar ser un pasajero era sencillo, las cosas se complicaron cuando su mente estaba puesta en la señal de su compañero, y su mano ocupada dentro de la pequeña maleta de viaje, forcejeando con la llave stilson que estaba atorada entre la ropa. Un pequeño parpadeo, un desvío de la mirada para desatorar la llave de entre los trapos lo distrajo del segundo exacto en el que Fercho se levantó del asiento y una vez parado en el pasillo dio el grito esperado, Este es un asalto, y después un silencio que sólo cortó el vaivén del cuchillo en la mano de su amigo, y mientras la música seguía, " me veras volar sobre la ciudad de la furia".
Moca nervioso logra sacar la herramienta, y de un salto se encuentra al lado de Fercho, sus miradas llenas de adrenalina chocan, sacan chispas que logran ocultar el miedo que como parásito se les instala en el estomago. " donde nadie sabe de mi, y yo soy parte de todos".
Mientras tanto los pasajeros dócilmente empiezan a desprenderse de anillos, relojes, ipods, que van dejando en la gorra que Fercho les extiende con mano temblorosa.
Moca cuida a los pasajeros, empuña la llave grifa decidido a machacar la cabeza de cualquier pendejo pasado de listo, siente que su corazón se acelera, cuenta los minutos para que termine esta mierda en la que se ha metido, "nada cambiara con un aviso de curvas, en sus caras veo el temor", y no es que se arrepienta al contrario nunca le ha tenido miedo a nada, ni a nadie, la vida para el no es lo suficientemente atractiva, "ya no hay fábulas", esta llena de vacíos, vacíos que nunca le ha interesado llenar, porque no le gusta pensar, porque ha decido aceptar que no sirve para nada, y que nada es para el, "en la ciudad de la furia", porque hace mucho que dejó de intentar llenar las expectativas de sus padres, del mismo " me veras caer como ave de presa", porque la vida es una hija de la chingada, mal parida que arrastra a todo el que este en ella, " me veras caer sobre terrazas desiertas", porque esta harto de no tener dinero, porque todo es dinero, porque sin el no se es nadie, porque se siente inmensamente solo y abandonado en un mundo desechable donde te pasas buscando una felicidad que se usa y se tira.
" te desnudaré por las calles azules", sólo coger con Mariana lo hacia sentirse eterno.
"me refugiaré antes que todos despierten".
Hace rato que dos hombres sentados a un asiento de donde esta parado Moca, cuchichean, se han dado cuenta que el muchacho de los audífonos, esta distraído, no empuña una pistola, a la cuenta de tres deciden amagarlo y caerle encima.
Logran someterlo, Moca siente como el miedo se le clava en el corazón con cada latido, como su cuerpo cae hacia atrás cuando una explosión de dolor le golpea, unas manos estrellan la llave una y otra vez sobre su cabeza. "ese destino de furia es lo que en sus caras persiste".
Fercho entra en pánico se da cuenta que están linchando a su amigo, no lo alcanza a ver,   pero si escucha sus gritos desgarrados. Despavorido corre a la parte delantera del camión y le pide al chofer que le abra la puerta y de un salto desaparece en la oscuridad.
Moca ya no siente nada, sus ojos apenas unas rendijas perciben caras que gesticulan, bocas que escupen palabras, manos que martirizan una piel que va perdiendo el calor.
La punta de sus dedos toca el tatuaje del corazón alado, piensa en Mariana y decide morir, "entre sus piernas y desaparecer entre la niebla". ¿ Porqué no hay quien te ame Moca?. Un borbotón de sangre desliza el vuelo de un hombre alado que nunca pretendió extrañar la tierra. "me veras volver, me veras volver..."
Mariana jamás volvió a ver a Moca, Ella recuerda todos los días intensamente la noche de amor de donde viene el niño que espera.

A Gustavo Cerati que sigue perdido entre la niebla.


martes, 5 de junio de 2012

Sólo del aire


La dama de noche te extraña.
Ha decidido llorar en lugar de oler.

Anoche, miles de pensamientos trepaban por mi cama, estaba decidiendo si enumerarlos ó salir al jardín a tachar estrellas, cuando un tenue sollozo me llevó justo a los pies de la  que antes era tu planta. No le dio pena temblar delante de mi, ni se molestó en tratar de retener las hojas que caían desahuciadas en la maceta , que tan bien se veía en tu comedor. Lloraba hipando desconsolada, hasta que se decidió hablar con esa vocecita entre noble y mandona que solo utiliza una Queen of de night.

- No veo las grandes ventanas que como ojos del viento me reflejaban una ciudad de León desconocida para mi, ni escucho la voz de la Brasileña, me cantaba bonito un triste y melancólico bossa-nova que abría el camino para llevarla de vuelta a casa. En sus ojos bailaban lagrimas vestidas de saudades por una tierra que no veía, y que extrañaba, llorábamos juntas porque las dos habíamos sido desterradas y la luna nos obligaba a buscar otro cielo que no era el mismo que nos tocaba. Yo la sentía tan apenada que hacia brotar flores para ella, flores perfumadas de recuerdos de su país y ella cerraba los ojos y se mentía pisando calles llenas de voces portuguesas, de olores de panes de azúcar, de feijoada y brigadeiros, brindabamos con caipirinha, armábamos una gran fiesta llena de samba y verde amarelo.

Pero los ojos no mienten y los espejismos se disipan con el viento de un León sediento donde el color verde se oxida de tanto esperar una lluvia que no llega. Ella regresaba a Gran jardín y yo a la maceta en la sala.

     - Te entiendo Huele de noche, porque yo también extraño a Claudiña.
Porque mis silencios encontraron su voz.
Todavía la escucho: escribe amiga, escribe.
Yo no le hacia caso pero me gustaba el sonido de esas palabras.
Me dejaban surcos en el alma.
Estos se fueron llenando de sentimientos incontrolables.
Empezaron atestar páginas.

Y juntas reconocimos nuestras historias.
Las de ella de un país lejano.
Las mías eran cuentos donde ella existía.

Vi con sus ojos.
Ella vio con los míos.

Juntas jugabamos.
Al escritor.
Al lector.
Ahora se ha ido, y mis palabras se han quedado sin eco.

La dama y yo pasamos el resto de la noche hablando de ti amiga, me pidió que la perdones, para ella el cielo esta desteñido, sus ramas ya no te alcanzan, sus raíces no encuentran su tierra. Poco a poco se va marchitando.

He decidido comprar una novia del viento, ellas florecen en los peores tiempos, no tienen raíces, son como Leonora, como tu Claudiña, de aquí de allá, de nadie, sólo del aire.

Para mi amiga  La brasileira.

jueves, 31 de mayo de 2012

Entre muertos

No es fácil saber que te estas muriendo, que has dejado de ser tu misma y que poco a poco tu cuerpo te deja de pertenecer ya no te obedece, se revela, lentamente la enfermedad se apodera de el, y sólo ella decide quien eres ahora, como te mueves, que sientes que comes, y mágicamente el espíritu viene en tu ayuda y te susurra bajito que eres más que piel y huesos y empiezas a viajar con lo que sabes que nadie te puede quitar, vacías tus recuerdos, desmenuzas tu historia, abres los ojos y las imágenes del exterior te llegan de otra manera y estas te empiezan a enamorar y te hablan de un mundo del que muchas veces te quejaste y del que ahora no quieres dejar porque es el único que conoces y crees dominar.

Y elevas los ojos al cielo y sueltas plegarias ¡No me quiero ir!, ¡No me quiero morir!, y piensas en tus hijos en su vida sin ti, en la soledad de tu pareja, en el profundo dolor de unos padres que ya no te verán, en los espacios que estas por  dejar, en todo los objetos con significado que se van a  quedar sin sentido, en los paisajes que recuerdas y los que no pudiste visitar, en las palabras que siguen atoradas en tu garganta y que ahora cobran el valor para dejarse pronunciar, en las cosas que quisiste hacer y nunca te atreviste porque pensaste que no eran para ti y ahora la claridad de una partida sin retorno te libera y te da la fuerza para querer intentarlas. Pero nada de esto es suficiente, esta decido te vas, no lo puedes evitar y entras en un estado de shock, qué sigue?, qué va a pasar?, qué lugar voy a ocupar?, te ofuscas, la respiración se acelera, los latidos del corazón se atropellan y caes en una oscuridad que te traga y te da miedo y lloras por dentro solo por dentro afuera eres la que se esta muriendo, otros son los que lloran por ti y son ellos los primeros en no querer dejarte ir, en rezar para que no te vayas, no quieren entender que estas viviendo los últimos segundos de tu destino, la única verdad  de todo existir.

Los abrazas con los ojos y te vas despidiendo de cada uno, uno por uno.
Llega la luz y empiezas a experimentar sensaciones antiguas, reconoces el vientre de tu madre su calidez, la paz, la inconsciencia, y te dejas ir por ese vaivén líquido que aletarga   tus sentidos, y te das cuenta que todo esta en ti y tu estas en todo, el alma se expande, abandona el cuerpo, la mirada se separa de los que antes fueron tus ojos y te ves como lo que fuiste.

Cruzas, puertas que se abren y se cierran, sientes amor, encuentras a tu paso personas que conoces, sabes que hace mucho que murieron. Estas muerta, entre muertos, ya no tienes miedo, en esta vida no es necesaria la vida, y me río sin boca de lo que a todos alguna vez nos contaron; que los muertos cuidan, que hay que rezarles, que dejan de existir.
Lo único que tienes que hacer es escuchar el silencio de los que como yo nos hemos ido, un silencio que no dice nada, donde sólo hay ausencia, lágrimas y seres queridos atorados en los huecos del recuerdo.


domingo, 6 de mayo de 2012

La mano ciega

La mirada de María se perdía hasta que Ana la encontraba, Mil veces buscó los ojos de ella, mil veces ella encontró los suyos. Un segundo de reconocimiento bastaba para aplacar la angustia de un posible día lleno de soledad, Porque Maria era transparente sin Ana, ella era quien le daba color, quien daba sentido a sus palabras.

Eran amigas inseparables. En el colegio todos lo sabían María era Ana y Ana era Maria, se les veía juntas, sus hombros en platica constante, sus miradas cercanas, sus oídos llenos de complicidad. Nadie se atrevía ni siquiera a hablarles, vivían en un mundo a parte y este daba miedo, era de dos y un tercero era impensable.
Los días sin colegio eran insoportables, no estar juntas todas las mañanas del fin de semana dolían, dolía el alma, la piel y hasta las palabras que no salían de la boca porque a nadie le importaban. Pero hoy iba a ser diferente, los papas de María tenían una cena y Ana vendría a acompañarla, verían una película romántica, "tres metros sobre el cielo", llorarían con Babie y Step y su amor increblantable comerían palomitas y tomarían Diet Coke.
María se sienta en el sillón, Ana, decide acostarse recargando la cabeza en las piernas de María, con el tazón de palomitas descansando en su estomago, la película comienza, absortas sus miradas se llenan y se oscurecen de la luz que emite el televisor, y sus manos hipnotizadas no dejan de atrapar palomas que vuelan directas a la boca una tras otra.
Babie y Step ruedan sin ropa por el piso, dos cuerpos en una sola sombra, se oye el placer enlazado a una música que eriza la piel, las niñas no pueden más que estremecerse al sentir como asciende una fiebre por entre sus piernas, y un principio de comezón las obliga a apretar los muslos, al mismo tiempo que las coronas oscuras de sus senos se endurecen respondiendo a la ilusión de un roce imaginario. María lleva la mano al tazón, esta cae ciega en uno de los pechos de Ana, una palma llena de deseo que no puede dejar de sentir un pequeño pico duro que llama y que tiembla. Que rico piensa María, que no se levante. Que rico murmura para sus adentros Ana, que deje ahí la mano. María baja la cabeza, se topa con unos ojos sedientos y unos labios entreabiertos que piden agua, quiere saciarlos, labio con labio, puntas ariscas de lenguas que se encuentran, que penosas se tocan, ríos de saliva que causan turbulencias, que marean, que inunda la cabeza, y mientras una mano cegada, temblorosa, emprende la huida, tropieza con telas y botones a su paso solo para detenerse en un llano cubierto de césped, que bulle en su interior, la mano se calcina mientras un dedo se agita en el lugar preciso. Ambas cierran los ojos, oscilando lejos del sillón. Sus corazones acelerados las delatan y son ellos los que con su sonoros redobles despiertan a la razón, las niñas se levantan al mismo tiempo apenadas, conscientes de haber traspasado los limites de una amistad. Ahora nada será igual.
Los días pasan y ninguna de las dos es lo que antes era, María que muere de amor por su amiga, daría cualquier cosa porque la ocasión las colocara en la misma situación en la que piel de Ana abrió ese abismo, que ahora las separa, la ama, desea su olor, su saliva, su sabor, se siente llena de palabras que dan vida a este nuevo amor, palabras que Ana se esmera en sellar, en fingir que nada paso, porque por dentro esta aterrada, apenada, porque hay cosas que no pueden ser y esta es una de ellas.
Una se consume. La otra evapora el recuerdo.
La amistad estorba, ya nada existe entre ellas.
Los recreos son un infierno, la mirada perdida de María sólo encuentra los ojos del nuevo novio de Ana, no hay ni mañana ni después, solo queda revivir el recuerdo, que se convierte en último deseo, y en primer pensamiento.

viernes, 20 de abril de 2012

El deseo ha tomado el mando

Tu llamada me dejo el dolor de una voz quemada, hecha cenizas.

- El doctor me dijo que estoy deprimida, me receto antidepresivos.

- ¿Qué tienes te sientes mal?.

- ¿Sabes que es despertarse y no tener ganas de levantarse de la cama?, llorar porque el nudo que traes en la garganta te aprieta los ojos y no puedes recorrer la cortina de lágrimas que empaña la luz de un sol que ya no te sonríe porque a decidido no salir para ti.

- ¿Qué paso?, ¿Porqué estas así?.

- No se, después de los cuarenta la edad te cae encima, se vuelve pegajosa todo se amarga y te pisa la angustia de una vida que se fuga y te comprime como una pasa. Todo cambia ya nada parece igual. No se si es la tiroides, la menopausia o simplemente una tristeza que empalaga.

- Cuidate, lo que te esta sucediendo no es tan grave todas tus amigas estamos pasando por lo mismo, así es la vida, si nunca envejeciéramos no quisiéramos morir, ¿Quien se quiere morir joven?.

- Tienes razón, prometo poner de mi parte, esto que siento no se lo deseo a nadie.

Colgamos el teléfono, cada quien entretenida con sus pensamientos, los míos encargados en pensar con toda la fuerza de mi memoria en los años que llevamos de conocernos, en ser hermanas porque desde que éramos niñas decidimos dejar de ser amigas. En nuestras vidas entrelazadas, imantadas, difícilmente existen recuerdos donde Tú no aparezcas. Quisiera aliviarte con mi voz y curar con ella la tuya, pero la distancia no ayuda, el poder y el tono de las palabras no es suficiente, se necesita el abrazo que es el encargado de sostener un alma en vilo.

No he tenido noticias tuyas me alarma tu silencio, no contestas mis llamadas, es la tercera vez durante el día que intento comunicarme contigo, dejo que suene el teléfono hasta que oigo tu voz, sigue habiendo en ella restos de cenizas.

- Olga, ¿eres tu?, ¿Que tienes?.

- Tiene otra mujer, Pablo me esta engañando.

Un silencio helado nos separa, trato de articular las palabras pero estas exhalan en mi boca.

- Pero, ¿estas segura?, ¿te lo confeso?- le pregunto apenas con un hálito seco.

- No, pero lo escuche hablando por teléfono, diciendo te amo, al preguntarle a quien le hablaba no pudo enlazar palabra, tartamudeo, y con una voz pastosa solo atinó a decir incoherencias. Lo detesto Amiga, me ha herido en lo más profundo.

- Te entiendo, se como te sientes, conozco ese asombro que se convierte en tristeza para terminar en una rabia profunda, en unas ganas de apuñalar con palabras, de descargar golpes, de morder, de pisotear, de defender una felicidad que creías era tuya. Y entras en conciencia de que haz vivido un espejismo, y piensas ¿Cuántas veces me ha hecho el amor pensando en ella?, ¿Cuantas veces me beso, sin ser a mi a quien besaba?, y no sabes si es el orgullo o el amor el que mueve tu rencor. Y quieres morirte porque tu infelicidad es tan grande que a acabado con todo lo que te hacia ser tu misma.
No se que decisión vayas a tomar, eso solo tu lo sabes, te pido que no te precipites,
ruega que sea algo pasajero, que se aburra de ella, que te valore, que valore todo lo que juntos han construido. La infidelidad ataca la parte mas débil del alma, pero también es cierto que el corazón puede llenarse de capas, que te hacen la vida mas liviana.

Hace rato que soy yo la que habla y solo escucho tu llanto fuera de control, así estuvimos un buen rato, hasta que nos dijimos adiós solo con palabras porque nuestras almas querian seguir juntas.

Esa fue la ultima vez que hablamos y de eso ya tiene dos semanas, hoy Pablo me llamó por teléfono para preguntarme si estabas conmigo, dice que hace una semana que saliste de casa para no regresar, que te fuiste sin nada, sin ropa, sin auto y sin tus hijos, solo una nota de despedida: "el deseo ha tomado el mando". Le dije la verdad que no sabia nada de ti.

Hoy te vi, caminabas por la calle de la mano de una muchacha, las dos se veían felices de vez en cuanto acercaban sus rostros rozandose a penas los labios, sus cuerpos nimbados desprendían amor. Y fue cuando comprendí todo, tus meses de depresión, las ganas de platicarme un secreto que nunca llegue a conocer, porque siempre postergabas hablar de esa felicidad que te negabas y decías no era para ti. Ahora un simple empujón del destino casual o intencionado te ha hecho decidir.

Me viste y corriste hacia mi, nos abrazamos como dos niñas felices en una sola mujer.
Al separarnos tus ojos dijeron mil palabras, los míos no podían dejar de sonreír.